Los preocupantes registros de Zidane

Con siete partidos consecutivos recibiendo golesen todas las competiciones, Zinedine Zidane afronta sus peores registros defensivos como entrenador madridista: 1,1 goles recibidos por encuentro de Liga; 1,45 incluyendo la Champions League. Cifras que contrastan transversalmente con los 0,9 que recibía el Real Madrid antes de la pandemia, cuando concedía apenas 2,97 tiros a puerta. Un registro que se ha disparado hasta los 4,09

Si Thibaut Courtois se hizo con el Trofeo Zamora en la 2019-20 no fue por pura casualidad. Con solo 25 goles encajados, el belga se convertía en el portero menos goleado y, por ende, el mejor protegido de la Primera División española. Desde 2008 un portero del Real Madrid -concretamente, Iker Casillas– no recibía este galardón. El escenario actual, sin embargo, dista mucho de parecerse al del curso pasado.

Desde que se reanudó el fútbol en España, el 30,56% de los disparos a portería de sus rivales han terminado besando la red, un 6,29% más. Una sangría que podría ser mayor si no lo hubiese evitado Courtois con intervenciones de muchísimo mérito. Aun así, las métricas del guardameta también se han visto resentidas, ha bajado a un 65,22% de paradas por tiro recibido frente al 77,93% del año anterior. 

De hecho, en las últimas once jornadas, en las que el Real Madrid le birló el liderato al Barcelona y terminó coronándose campeón, el portero llegó a parar el 86,36% de los disparos. No se puede decir, sin embargo, que la defensa de Valdebebas esté sometida a una mayor presión ofensiva por parte de sus rivales, ya que han recibido solo un 0,19% más de tiros a puerta. ¿Aquel tuvo más flor o este es más frágil? Cuestión de perspectivas.  

Los números de Courtois en la 2020-21 se acercan a la media del resto de cancerberos de LaLiga. Una menor agresividad defensiva por parte de sus compañeros, que han cometido un 3,03% menos de faltas (10,18 por encuentro), podría explicar también parte de los problemas del equipo de Zidane, que ha encajado un 118,16% más de goles respecto al periodo pospandemia de la 2019-20. Pero no es solo en defensa donde flaquean los pupilos del francés.

¿Y en ataque?


Si la temporada anterior la afición merengue ya lamentaba la falta de acierto de cara a portería de sus jugadores aun ganando el torneo doméstico (70 goles), esta va por el mismo camino, con un promedio de 1,91 goles por partido en Liga, ligeramente inferior a los 1,97 del curso previo. Tampoco ha variado el hecho de que Karim Benzema sea el principal sostén goleador (6) de un equipo que ha encontrado en Fede Valverde (3) y Vinícius Jr. (3), sorprendentemente, sus principales alternativas. 

Lo que sí ha cambiado, no obstante, es la producción ofensiva del conjunto madridista, que, a pesar de disparar más (13,36 tiros por partido), envía un 13,64% menos de balones entre los tres palos, ha reducido considerablemente sus posibilidades de hacer gol. Ni siquiera una mayor posesión media del esférico (60,18%) respecto a meses anteriores ha incrementado las opciones de inquietar a los porteros de otros equipos.

Huelga decir que las cifras en ataque del Real Madrid de Zinedine Zidane se han desplomado progresivamente desde que el galo, dos veces campeón de Liga y tres veces de la Champions League, tomase las riendas en 2016. En su primer año en el cargo, su plantilla promedió 2,8 goles por encuentro. Al curso siguiente, 2,5. Curiosamente, el traspaso de Cristiano Ronaldo a la Juventus en 2018 coincidió con la mayor caída: 1,7 chicharros por partido.

Como entrenador del club más laureado de la historia, el de Zizou ha sido el primer nombre en salir a la palestra a raíz de esta crisis de juego y resultados. No obstante, algunos nombres propios también suenan con fuerza. Especialmente los de aquellos que han coincidido sobre el césped en las tres derrotas blancas hasta la fecha: Courtois, Lucas Vázquez, Raphäel Varane, el señalado Marcelo y Luka Modric. Por si fuera poco, Carlos Casemiro estuvo ausente en dos de ellas.

Sea el problema individual o conjunto, lo cierto es que a Zinedine Zidane no le queda más remedio que encontrar una solución con lo que tiene: una plantilla relativamente corta y plagada de notables ausencias, con mención especial a las de Dani Carvajal, lesionado, y Eden Hazard, aún falto de ritmo e infectado recientemente de coronavirus. La guinda del despropósito es la última lesión de Fede Valverde. El mercado de fichajes aún queda lejos y, para entonces, cualquier refuerzo que se precie ya podría llegar demasiado tarde.

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